ESCARRA Vs ESCARRA

 

ESCARRA Vs ESCARRA
Carlos Vs Herman
Golpismo Vs. Oficialismo
LA PELEA DEL SIGLO
Por: Jorge Mier Hoffman

Dos hermanos de sangre… dos abogados en ejercicio… Dos constituyentistas… Dos constitucionalistas… Dos pesos completos… Dos profesores universitarios… Dos bufetes multimillonarios… Son Dos posiciones antagónicas ubicados en dos esquinas del Ring… Dos pesos pesados: Uno oficialista y el otro golpista… Una pelea para coger palco, cuyo premio para el vencedor es gordo: nada más y nada menos que el futuro de Chávez en la Presidencia.

Herman Escarra reta hoy sábado al Presidente Chávez para debatir el punto neurálgico del Proyecto de Reforma Constitucional referido a la reelección. Para Herman es la dictadura disfrazada… Mientras que para Carlos Escarrá es la verdadera democracia de la alternabilidad como hoy sábado defendió en el Teatro Teresa Carreño, con motivo de la juramentación del Comité de Defensa del Proyecto de Constitución.

Lo interesante de este caso inédito en la política mundial e inaudito dentro de la percepción ideológica de un proyecto político, es que el artículo 230 que Herman denuncia con tanta vehemencia como la “dictadura disfrazada”, es obra de su propio hermano Carlos, quién ha tenido que defender su tesis con distintas versiones y en distintos escenarios según la percepción del público espectador.

El proyecto de Constitución que someterá el Presidente Chávez a la consulta nacional el próximo 9 de diciembre, en un su articulado establece lo siguiente:

“Artículo 230: El período presidencial es de siete años. El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida de inmediato para un nuevo período”

Quienes tenemos una visión holística de la Doctrina Bolivariana en el marco ideológico revolución, somos consecuentes con la forma de gobierno democrático que le da vida, vigencia, sustento y permanencia a los cambios y transformaciones que reclama la sociedad en general, para lograr la “mayor suma de felicidad posible” como lo consagró el Padre de la Patria en su famoso Discurso de Angostura.

En este orden de ideas, el proyecto en cuestión somete a la consideración del pueblo la reelección sólo del Presidente de la República y no de otros cargos de elección popular

Sin entrar a considerar el aspecto discriminatorio que viola a la propia Constitución la cual dice que “Todos somos iguales ante la Ley”, el diputado Carlos Escarrá, señala que la alternabilidad del poder está garantizada en el Proyecto en cuestión, ya que cada siete años el Presidente tendrá que medirse democráticamente en un proceso electoral.

Si entendemos el Proceso Electoral como un Acto de JUSTICIA e IGUALDAD de oportunidades para medir la popularidad y aceptación de los candidatos, debo decir que lo dicho por el abogado Escarrá es totalmente falso, y él lo sabe, puesto que un proceso electoral no sólo significa participación, sino IGUALDAD de oportunidades entre los contendores. Es lo que en el campo deportivo se conoce como “Nivel de Competencia”, donde el árbitro garantiza la igualdad de oportunidades a que deben someterse los competidores: en el hipismo, a un caballo se le agrega más peso cuando sube de lote, con la finalidad de no dar ventajas… Lo mismo se aplica en el boxeo donde se igualan en pesos los contrincantes… o en cualquier otro deporte donde se clasifican a los participantes en niveles de competencia: sexo, edad y habilidad… es decir, la JUSTICIA está en lograr la igualdad de condiciones para que no haya ventajismo, que en lenguaje popular se dice “Competencia Justa o Justa Competencia”.

En el caso que nos ocupa, y como ocurre en todos los países democráticos, el Presidente siempre tendrá la ventaja sobre su contendor, no sólo por el manejo financiero de las instituciones de la nación y su posibilidad de dar bienestar social en su gestión de gobierno que lo coloca en una clara ventaja ante cualquier candidato a la Presidencia, sino que su papel como Jefe de Estado, le proporciona un despliegue publicitario y espacios en prensa, radio y televisión, a nivel nacional e internacional, propios de la gestión presidencial, más allá de lo que le permite el arbitro como Campaña Electoral que sí limita a los demás candidatos. Es por ello, que en todos los regímenes democráticos, no estoy hablando de monarquías ni de esquemas parlamentaristas, la alternabilidad del poder está garantizada por la imposibilidad de que el Presidente pueda perpetuarse en el cargo, limitándolo a uno, dos o un máximo de tres períodos presidenciales consecutivo..! Con un ingrediente adicional:

“En países donde se permite más de un período consecutivo, éste no es mayor de cuatro años; porque igualmente sería contradictorio para la democracia, extender el período para una sola persona”

En Venezuela no existe experiencia de reelección indefinida: Gómez mandó por 27 años; y no obstante que lo hizo dentro del marco constitucional, para el pueblo fue una dictadura. La Constitución del 61 no permitía la reelección y la del 99 sólo permite una reelección inmediata… y en todo caso, Bolívar siendo el Padre de la Patria gobernó por diez años; los Monagas impusieron la democracia alternativa entre hermanos pero fueron derrotados, como también fueron derrocados Páez y Guzmán Blanco luego de tres períodos presidenciales.

Para quienes justifican la reelección argumentando el “factor tiempo” para desarrollar un Programa de Gobierno, tenemos un buen ejemplo en Simón Bolívar, quién en tan solo siete años, sin disponer de vehículos que hoy facilitan la movilización, sin carreteras que nos trasladan de un lado a otro, y sin medios de alternativos para comunicarnos y cautivar la opinión pública, no sólo liberó seis naciones en mil batallas, sino que creó de la nada una estructura de gobierno, no sólo para un país sino para seis: Venezuela, Colombia, Quito, Guayaquil Perú, Bolivia y Panamá.

En esta búsqueda de lograr la EQUIDAD que debe reinar en un proceso electoral donde se permitiría la reelección indefinida, para que no sea una “dictadura disfrazada como asevera Herman Escarrá”, y tomando la experiencia en el deporte, una manera de igualar los niveles de participación de los distintos candidatos a la Presidencia, frente al ventajismo del Jefe del Estado en ejercicio de su función como Presidente, es cargarle a éste un peso como ocurre en el hipismo: Sería interesante, que un Presidente en ejercicio deba cargar con un saldo negativo del 5 % del Patrón Electoral Nacional, que se convertiría en un 5 % de los votos a favor de los contendores al momento del conteo: Un 5 % que se incrementará en un 10 % para el tercer período y así sucesivamente hasta alcanzar 40 % luego de ocho períodos continuos de siete años cada uno. Porcentaje éste que se le sumará al candidato que logre el segundo lugar en la votación, que comparado con la obtenida por el Presidente en ejercicio, haría JUSTICIA al momento de elegir al mandatario.

Esta carga negativa de votos, además de compensar el ventajismo del Jefe del Estado, obligará al Presidente en ejercicio a realizar una buena gestión, para incentivar la participación de los votantes, ya que la abstención sería su peor enemigo

De no ser así, es innegable, que el Presidente en ejercicio del cargo, como Primera Autoridad del país, siempre tendrá la ventaja, lo cual se convertiría en una reelección continua e indefinida en el tiempo, como lo más cercano a una dictadura, como denuncia Herman y que sabiamente lo advirtió Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, cuando nació la República… Así dijo Bolívar:

“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos.

Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder: El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía.

Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia, que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”
Simón Bolívar

Son palabras que pesan en la propuesta de Proyecto de Constitución, no porque lo diga la oposición, sino porque lo advirtió el Libertador como lo reconocen los mismos arquitectos del Proyecto de Reforma, como Carlos Escarrá, quien hoy en el Teresa Carreño tergiversó de manera mal intencionada la sentencia del Libertador al decir:

“Simón Bolívar en angostura dijo: La continuidad de la autoridad “sin el apoyo popular” en un mismo individuo, frecuentemente ha sido el termino de los gobiernos democráticos… porque el pueblo se acostumbra a obedecer. Bolívar se refería a una continuidad “sin el apoyo popular”…”

La condición Sin el apoyo popular es un invento del abogado Carlos Escarrá, y por consiguiente una debilidad para justificar la reelección inmediata, de lo cual podemos deducir, que, a juicio del propio Carlos, la reelección indefinida es contraria a la Doctrina de Simón Bolívar, tal cual recoge la Constitución Bolivariana de Venezuela, y por lo tanto, es la pegada más efectiva de su hermano Herman, si Carlos acepta el reto de subir al ring para defender al Presidente Chávez.

Yo voy a Escarra en esta pelea… oigo apuestas..!

4 comentarios

  1. En una democracia participativa y protagónica ninguna constitución puede limitar el poder y soberania del pueblo. La enmienda para pos-tular un candidato cualquier número de veces en periodos consecuti-vos completa en la materia el poder truncado del pueblo, y también permite que se postule a otro; sin que el pueblo esté obligado a elegir-los. Postular es una cosa y elegir es otra; y ahora el pueblo tiene am-bos derechos restablecidos. De modo que Carlos no debió insertar
    ninguna frase al texto de Bolívar, no hacía falta. Lo dicho por Bolívar
    no era ningún mandato para la posteridad, solamente una admonición.

    A. Nesterovsky K, M.S.

  2. Lástima que Carlos Escarrá fallece el día de hoy, es una gran pérdida para el país, las universidades, familiares, compañeros y demás, ojalá su hermano Herman abra sus ojos, mente y corazón para que llegue a la altura que su hermano; Dios lo tenga en su gloria!!!

  3. Muy bueno el articulo, de verdad, tienes mucha razon en cuanto a todo lo que has escrito.

    Saludo…Anny James

    • te apoyo anny es muy bueno el articulo de verdad n.n


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    Si suelo ser inquisidor e implacable en el tema de Bolívar, es porque para mí la Doctrina Bolivariana es más que una religión a la que puede profesar cualquier creyente que sustenta su fe en la adoración o temor a lo desconocido y lo sobrenatural... y como fiel a los preceptos Bolivarianos, invoco en mis escritos lo dicho por el Libertador: "El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores propios” Simón Bolívar
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