Nodriza Cubana del Libertador

LA NODRIZA CUBANA DEL LIBERTADOR

Por: Jorge Mier Hoffman

Triste espectáculo historiográfico de alguno personajes de la Academia de la Historia, por fortuna muy pocos, que ante un hecho incuestionable, como lo fue que Simón Bolívar salvó su vida y el continente cambió su destino, gracias a la leche materna que le proporcionó por varias semanas una mujer de origen cubano, se han limitado a decir, de manera vergonzosa: “Fue un acontecimiento insignificante y de tan poca trascendencia, que no vale la pena colocarlo en los Libros de Educación”

ESTA ES LA HISTORIA

Al momento de nacer Bolívar Niño, María de la Concepción, su madre, padecía las secuelas de una tuberculosis, como la tragedia que siempre persiguió a la familia “Bolívar”. María no pudo amamantarlo; pero en el parto fue asistida por una mujer de origen cubano, doña Inés Mancebo de Miyares, una vecina  que recién había dado a luz a una niña de nombre Úrsula, de quien el futuro Libertador probó su primer sorbo de leche materna. Gracias a esta bondadosa señora, que formaba parte de la alcurnia mantuana de Caracas, el niño Simón pudo sobrevivir hasta la llegada, desde la hacienda de San Mateo, de la esclava Hipólita.

Lo irónico..! El destino conspirará contra Bolívar Niño, puesto que el esposo de esa mujer que con tanto amor lo amamantó y arrulló entre sus brazos en sus primeras horas de vida, será temible adversario del Libertador y un acérrimo enemigo de la Revolución Bolivariana como gobernador de la Provincia de Maracaibo, y defensor a ultranza de los derechos del Rey de España.

Por varias semanas la bondadosa dama compartió la leche materna de su hija con “Simoncito”, como cariñosamente lo llamaban los esclavos, mientras llegaba de la hacienda de San Mateo, una vigorosa esclava de nombre Hipólita, de unos treinta años de edad, que recién había dado a Luz un niño de nombre Dionisio, pero que a decir de capataz de la hacienda: “En vez de tetas tenía dos cántaros de leche fresca”. Fue así como Hipólita se convertirá en la nodriza del Libertador.

Desde Cuzco-Perú el 10 de julio de 1825 en carta a su hermana María Antonia, Bolívar escribe:

“…Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida, y no conocí otro padre que ella”

En cuanto a la cubana que salvó su vida, Doña Inés había nacido en Santiago de Cuba, y estaba casada con  Fernando Miyares y Pérez Bernal, nacido en  la misma población el 4 de febrero de 1749. Desde entonces, Cuba y Venezuela tenía algo en común: la cultura Caribe que los acercaba en una gran hermandad, no sólo por la música, la comida, los tabacos y el licor, sino por el clima y el calor de su población. Es por ello, que luego del matrimonio en la Habana en 1766; Doña Inés y su esposo Fernando, viajan a Venezuela para integrarse a la sociedad mantuana, siendo los “Bolívar” una de los más adinerados, y a quienes brindaron una gran recepción.

Una vez en Venezuela, Fernando fue designado Gobernador de Barinas lo cual ocupó desde 1786 hasta 1798. Le correspondió el 13 de enero de 1788 fundar San Fernando de Apure, bautizando el lugar con su nombre. Pero la gesta independentista que estalló el 19 de abril de 1810, lo alejó de los mantuanos patriotas que proclamaban la independencia de España. A raíz de la renuncia de Emparan por los actos del 19 de abril, Fernando fue designado el 23 de julio de 1810 Capitán General de Venezuela, cargo que entrega al capitán de fragata Domingo de Monteverde el 30 de septiembre de 1812. Fernando había sido designado gobernador militar de Maracaibo; pero por problemas de salud se traslada a Cuba donde fallece en 1818. Su viuda doña Inés Mancebo de Miyares fija su residencia en Coro en 1819, en la actual calle Falcón 1821. Procrearon nueve hijos, cinco varones y cuatro hembras, nacieron en Maracaibo, Coro y Caracas, dejando así amplia e importante descendencia en Venezuela.

A pesar de que su esposo era realista, doña Inés Mancebo de Miyares siempre mantenía conversaciones por cartas con el Libertador. Razón por la cual, durante  la gloriosa Campaña Admirable de 1813,  en Barinas, el gobernador Manuel Antonio Pulido confiscó la hacienda de los Miyares Mancebo. Doña Inés fue a pedir auxilio a brigadier Simón Bolívar, quien ordenó restituir a sus dueños la propiedad con la siguiente comunicación al coronel y gobernador  Pulido:

‘’Cuanto usted haga a favor de esta señora, corresponde a la gratitud que un corazón como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre. Fue ella la que en primeros meses me arrulló en su seno. ¡Que más recomienda que ésta para el que sabe amar y agradecer como yo!’’

Bolívar, un hombre agradecido, siempre supo guardar un cariño especial por doña Inés Mancebo de Miyares, como lo leemos en una Carta que años más tarde escribirá Bolívar a José Félix Blanco, el Presbítero, doctor y Coronel, Prócer de la Independencia, de  fecha el 28 de junio de 1827:

“Fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno… mi antigua y digna amiga, la señora Mancebo de Miyares que, en mis primeros días, me dio de mamar… Qué más recomendación para quien sabe amar y agradecer..?”

PARA ESCUCHAR MAS DE ESTA HISTORIA

EN LA SERIE UN ENIGMA LLAMADO BOLIVAR

PULSAR LINK PARA ECUCHAR EN: TABLA – LAPTOP – PC – CELULAR

http://unenigmabolivar.wix.com/celular

 

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    Si suelo ser inquisidor e implacable en el tema de Bolívar, es porque para mí la Doctrina Bolivariana es más que una religión a la que puede profesar cualquier creyente que sustenta su fe en la adoración o temor a lo desconocido y lo sobrenatural... y como fiel a los preceptos Bolivarianos, invoco en mis escritos lo dicho por el Libertador: "El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores propios” Simón Bolívar
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